Buscando una respuesta más universal a esta clásica pregunta de identidad, que históricamente ha producido tantas desgracias a la Humanidad.
El sentimiento patriótico de cada uno es algo que puede compartirse con otras muchas personas, con la misma o diferente PATRIA.
La PATRIA es siempre motivo de orgullo propio y nunca debiera ser causa de conflictos.
La PATRIA que sentimos como nuestra, debiera ser abierta, acogedora e imponernos únicamente la responsabilidad de cuidar de sus lenguas y de sus culturas asociadas, sin desconocer las ajenas y respetando a los restantes idiomas y civilizaciones.
Porque no fueron ni son los políticos quienes mejor definieron qué es PATRIA , sino los autores, escritores y poetas. Ilustres rapsodas dictaron versos gloriosos como "Viva mi patria Bolivia”,… Qué fácil es proclamar con ellos las mismas verdades: MI PATRIA ES… la memoria, o el pensamiento, o mi hogar, o una nube, o la intemperie, o un baúl de recuerdos en el desván, o el huerto de mi abuela,…
Cómo no compartir con Juan de la Rosa, en su poema “Memorias del último Soldado de la Independencia”, o con Marcelo Quiroga Santa Cruz y su obra “El Saqueo de Bolivia”. Este axioma es reiterado por pensadores como Víctor Montoya en “El Niño en el cuento boliviano” , al leer reconoces que la infancia es la PATRIA común de todos los mortales, de ahí que el lector se identifique de inmediato con un personaje infantil sea de donde sea.
“PATRIA ESTA ALLI DONDE UNO ES UTIL”.
La PATRIA es un concepto noble, pero el patriotismo mal entendido ha sido causa de muchas aberraciones bélicas cuando es un instinto que odia, y no una virtud que prefiere.
“EL APTRIOTISMO ES EL HUEVO DE DONDE NACEN LAS GUERRAS”.
Inaceptable es cualquier patriotismo que empuja al campo de batalla para matar o morir, sea esta una guerra interna o externa, en lugar del amor a lo propio que nos enseña a vivir en comunidad con los próximos y con los lejanos.
La inmensa mayoría de nosotros, somos pacíficos y creemos, desde las incontables y peculiares identidades patrióticas y desde la individual libertad, que el respeto mutuo entre personas, lenguas y culturas nos hace más grandes y libres a todos los seres humanos.
En estos tiempos de interculturalidad, plurilingüismo, pluriculturalidad e inmigraciones masivas, allí donde cada persona constituye su familia, allí está su verdadera PATRIA.
Creo sinceramente que mi PATRIA SE ESCRIBE CON TRES COLORES EL ROJO, EL AMARILLO Y EL VERDE, Y CON MAYUSCULAS.
Mi PATRIA convencional probablemente la comparto sólo con uno o dos millones de personas, pero mi PATRIA Grande, que puede ser la PATRIA de todos, se llama Paz, Tiempo y Vida.
“AMAMOS LA PATRIA NO POR QUE SEA GRANDE, SINO PORQUE ES NUESTRA”.
